Estrés y Apego

Apego y estrés

Llamamos estrés a todas aquellas situaciones internas o externas que provocan en el organismo un desequilibrio homeostático, sobre la conducta de los seres humanos y sus constantes fisiológicas.

Algunas de las situaciones externas que pueden alterarnos son: la muerte de un ser querido, un accidente, el paro laboral, los exámenes, etc. Y algunas de las situaciones internas son: el maltrato, el abuso, el desprecio, la soledad, etc.

Si las situaciones estresantes son puntuales y no traumáticas el individuo puede recuperarse con mayor celeridad. En los casos que son puntuales, pero de una intensidad tal que nos desbordan, tendrán consecuencias a corto y largo plazo. Entonces estamos hablando de trauma, como por ejemplo, el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, o el terremoto de Lorca (Murcia), o los abusos sexuales, y cualquier otra situación que nos sorprende a contra pie.

El médico alemán, Hamer, nos dice: una alteración o enfermedad, tiene que tener y o cumplir fundamentalmente tres características:
1. Debe ser una sorpresa, es decir, el hecho es inesperado.
2. Debe ser dramático.
3. El conflicto no puede ser verbalizado.

Si las situaciones de estrés son constantes, a veces son más difíciles de detectar porque la persona, víctima de la situación, las ha convertido en parte se su vida, ya que le es imposible huir de ellas. Para poder soportarlas creamos defensas para seguir viviendo, lo que los Análistas Bioenergéticos llamamos carácter. (El carácter es una forma rígida y defensiva de comportamiento, siempre es el mismo, aunque las circunstancias sean diferentes).

También es diferente y muy importante la forma en que cada un@ se enfrenta a la situación de estrés, y esto tiene mucho que ver con la interpretación que cada cual da a un acontecimiento y poco o nada tiene que ver con el acontecimiento en sí mismo.

La interpretación que cada un@ da a un acontecimiento va a depender del grado de seguridad del individuo y esta seguridad determinará la manera de enfrentarse al hecho estresante o traumático.

Para hablar de la seguridad de un individuo, nos acercamos al nuevo libro de D. Siegel, La mente en desarrollo, donde unimos la teoría del apego con los nuevos avances de las neurociencias.

«El apego es un sistema innato en el cerebro que evoluciona y estructura los procesos motivacionales y mnésicos con respecto a las figuras protectoras significativas».

La seguridad de un individu@ y su capacidad para enfrentarse a situaciones estresantes y traumáticas va a depender del tipo de apego, de la interrelación que ha desarrollado en su infancia.

El cerebro de un bebé va madurando a través de la interrelación con aquello que le rodea. Según D. Siegel: “El desarrollo del cerebro depende de cómo la maduración biológicamente programada del Sistema Nervioso es conformada por la experiencia interpersonal”.
“Las conexiones relacionales determinarán las relaciones neuronales”. A mayores relaciones en cantidad y calidad habrá un aumento de la sensibilidad del self a experiencias nuevas. Por el contrario la falta de conexiones relacionales impide las conexiones neuronales, por lo tanto limitan la capacidad del niñ@ a sentir emociones.

La relación de apego con quien haga las funciones maternas, será fundamental a la hora de construir la personalidad que le permite confrontarse y solventar las situaciones que se presentan en la vida.
Podemos clasificar los apegos en:

  • Seguros
  • Inseguros:

– Evitativo
– Resistente / Ambivalente
– Desorganizado/desorientado

Los progenitores que crean un tipo de apego seguro son aquellos que están atentos y sensibles, son capaces de percibir las necesidades y estados emocionales del niña/o y responder a ellas. Ampliando los estados agradables y modulando los negativos.

En particular los progenitores ayudan en la reducción de emociones incómodas, como el miedo, la ansiedad o la tristeza, y permiten al niño/a tranquilizarse y a su vez le proporciona un refugio para el malestar.

Todos los estudios que se han realizado sobre el apego nos demuestran que contribuyen a:

  • La regulación emocional.
  • Las relaciones emocionales.
  • El acceso a la memoria autobiográfica.
  • Al desarrollo de la auto-reflexión.
  • La capacidad de narración.

No ocurre así con los apegos inseguros.

Hablaremos más delante de ellos.

Las nuevas investigaciones demuestran que al igual que el cerebro es moldeable durante toda la vida, también los apegos pueden cambiar si nuestras conexiones varían, para ello es el trabajo con el estrés y con las tensiones rigidizadas tanto físicas como psíquicas, es decir, lo psico-corporal la vía más acertada.

Elena Guerrero
Psicologa Clínica.
Especialista en Análisis Bioenergético.