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¿Cómo nos afecta el estrés?

Hay muchos tipos de estrés:

  • Estrés físico, producido por: el desarrollo de una enfermedad, por un trauma, etc.
  • Estrés mental/emocional, producido por: miedos, angustia, preocupaciones, etc.

El cerebro no distingue entre un estrés emocional o un estrés físico, tiene las mismas reacciones corporales, se produce toda una cascada hormonal. La primera reacción es la generación de cortisol que es una hormona producida por las glándulas suprarrenales.

En el siguiente vídeo ofrecemos una cápsula informativa sobre el estrés y sus efectos sobre nuestra salud.

Unas notas sobre alimentación

La alimentación es la base de un buen funcionamiento de nuestro cuerpo/mente.

Conocer el tipo de alimentos que tomamos y sus efectos es importante para reorientar nuestra dieta y rutinas alimenticias y así mejorar nuestra salud.

Información sobre los ácidos DHA, EPA, AA, las saponinas y lectinas.

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Carencia de DHA, EPA y AA

El EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico) son ácidos grasos poliinsaturados esenciales. Son esenciales porque nuestros organismos los necesitan para sobrevivir. Lamentablemente, nuestro cuerpo no es capaz de producir estos ácidos grasos Omega 3 por su cuenta.

Por esto tenemos que obtenerlo a través de la alimentación. Pescados azules: salmón salvaje, trucha, atún, sardinas, algas. O bien suplementarlo.

AA, el ácido araquidónico es un ácido graso esencial poliinsaturado de la serie omega-6 esencial para la vida porque está presente en las membranas de las células y tiene importancia en infinidad de procesos metabólicos que son principalmente la producción de prostaglandinas y) en nuestro cuerpo la mayor cantidad se encuentra en el cerebro, músculos e hígado.

La proporción de omega6 y omega 3 tendría que ser de 4/1, pero en estos momentos es de 15/1, en Europa y en America del norte 40/1

Hay una mayor presencia de ácidos proinflamatorios.

Por lo tanto resulta fácil comprender el incremento en los trastornos de inflamaciones crónicas, tales como las enfermedades cardiovasculares, la artritis, la psoriasis, las alergias, la enfermedad de Alzheimer, entre otras. Un aumento de 15 veces en el Omega 6 proinflamatorio frente al Omega 3 antiinflamatorio está destinado a tener un impacto negativo.

SAPONINAS Y LECTINAS

Los PELIGROS del TRIGO

Uno de los principales compuestos que se hallan en el trigo, culpable de dañar la salud, es la Aglutinina de Germen de Trigo (WGA, por sus siglas en inglés), una categoría de lectinas.

No importa que el trigo se hierva, se cocine o se germine, estos compuestos permanecen intactos. Pequeñas y difíciles de digerir, las lectinas pueden acumularse en tu cuerpo y causar estragos en tu salud física y tu bienestar mental.

El WGA es neurotóxico, atraviesa la barrera hematoencefálica y se adhiere a la corteza de mielina, lo que ocasiona que Inhiba el crecimiento del nervio, lo que representa una consideración importante para quienes sufren de enfermedades neurológicas degenerativas, como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Alzheimer.

Las lectinas también destruyen las vellosidades en el tracto intestinal, ocasionando la creación de una inflamación permanente y de un intestino permeable. Y puesto que existe una fuerte conexión entre el intestino y el cerebro a través del nervio vago, la mala salud intestinal afecta fuertemente a tu mente, a tu estado de ánimo y a tu comportamiento.

Al intestino también se le considera un “segundo cerebro”,  y de hecho puede fabricar y distribuir neurotransmisores para sentirse bien, tales como la serotonina. Por lo tanto, si se dificulta el funcionamiento normal del tracto intestinal, la producción de serotonina bajará, junto con la estabilidad de los estados mentales.

Además del WGA, el trigo contiene  gluten, que está plenamente identificado como causante y agravante de la enfermedad celíaca y, ahora cada vez más, de los trastornos neurológicos.

Según el investigador Sayer Ji, las ramificaciones negativas del gluten son muy fuertes en las personas con autismo o esquizofrenia:

“Es posible, incluso probable, que el trigo ejerza influencias farmacológicas en todas las personas. Lo que distingue al individuo esquizofrénico o autista de el consumidor de trigo funcional es el grado en que se ven afectados”

Homeostasis y alostasis

Equilibrio-Elena-GuerreroLo que siempre deseamos es sentirnos bien, tener energía, ser felices, estar tranquilos.

En nuestra vida cotidiana no podemos mantener un equilibrio (homeostasis) constante, hay circunstancias que rompen nuestra tranquilidad. Para mantener la salud tenemos que intentar recuperar la sensación de bienestar, ser capaces de circular entre el equilibrio y desequilibrio (homeostasis y alostasis).

Necesitamos un cierto estrés (llamado estrés bueno, eustrés), esta tensión es la que nos permite movernos, hacer planes, proyectos, etc. El problema es cuando el estrés es continuado (llamado estrés malo, distrés), seguimos en tensión constante hasta que el cuerpo se colapsa física y mentalmente, es entonces cuando llegamos a la enfermedad.

Algunos de los factores que contribuyen a la enfermedad:

A nivel físico:

Aumento de acido linólico
Carencia de DHA,EPA, y AA
Saponinas y lectinas
Micotóxicas
Xenotoxicas
Deficiencia de micronutrientes
Carga glicemica alta
NSAID
Alcohol
Nicotina

A nivel psíquico

Estrés en los primeros años de la vida.

Es fundamental para nuestra vida crear vínculos basados en la seguridad, en la confianza, en los primeros años de la vida es necesario para sobrevivir. Es el momento en el que fundamentamos nuestra personalidad.
Dependiendo como sean nuestros cuidados y nuestros cuidadores, desarrollaremos vínculos seguros o inseguros.

Vivir en una situación de estrés continuado, donde los progenitores, los cuales deberían dar apoyo y seguridad, ofrecen inseguridad, temor, angustia, convierten la vida del niño o de la niña en una tortura, sin conocimiento del fin.
Convirtiendo el estrés en un estrés crónico. Una de las consecuencias para muchos de los niños y niñas es el aislamiento. La agresión, la inadaptación y el rechazo social.
Todos los elementos anteriores son estrenaste tanto físicos como psíquicos.
Nuestra finalidad es rebajarlos y en el mejor de los casos hacerlos desaparecer de nuestra vida cotidiana.

Las emociones alteran las funciones digestivas

El estrés, la ansiedad, la tristeza, la excitación, el enfado, el miedo, las separaciones, la soledad, los traumas, son factores de riesgo para el desarrollo de patologías tan serias como el Síndrome de Intestino Irritable.

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La tensión nos provoca ‘un nudo en el estómago’, o también ‘un vacío’ ante la frustración y la pena.

La ansiedad, el estrés y la neurosis pueden alterar y perjudicar durante un tiempo prolongado la producción de ácido clorhídrico del estómago, la defensa, la microflora y los procesos enzimáticos digestivos, y eso sin que se produzcan grandes cambios anatómicos, pero con las sensaciones desagradables de dolor y malestar, hasta que un día el sistema no puede compensar y resistir a la “agresión” y desarrolla una lesión en sus tejidos.

Es entonces cuando somatizamos, tenemos una alteración física con causa emocional.

La Dra. Irina Matveikova, nos recomienda lo siguiente: desinflamar y regenerar las mucosas digestivas, equilibrar la microflora intestinal con altas dosis de probioticos y excluir todos aquellos alimentos que provocan intolerancia, crear una dieta personalizada y trabajarse en psicoterapia.

Si en un primer momento cambiamos la dieta, pero no cambiamos nuestra psique y emociones, después de un corto tiempo volveremos a repetir nuestras dolencias.

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El sistema nervioso enterico, el sistema digestivo es conocido como el segundo cerebro. Es en realidad  una unidad anatómica única que abarca desde el esófago hasta el ano.

Es importante que sepamos que en él se encuentran los mismos neurotransmisores que en el cerebro y que en sus mucosas se produce el 90% de la serotonina y el 5% de la dopamina del cuerpo, así como diferentes opiáceos que modulan el dolor.

Además, sintetiza benzodiazepinas, compuestos químicos que tienen el mismo efecto tranquilizante que el Valium.

No es pues de extrañar que estudios recientes demuestren que muchos estados de irritación, emociones descontroladas, ansiedad, depresión, hiperactividad, anhedonia y otras anomalías de la conducta emocional estén más relacionadas con la salud intestinal que con desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales.

Este cerebro abdominal tendría así 2 misiones fundamentales:

Supervisar todo el proceso de la digestión, desde los movimientos peristálticos, la secreción de jugos digestivos para digerir los alimentos, la absorción y transporte de nutrientes y la eliminación de los productos de desecho. A nivel psicológico también tendríamos la asimilación y digestión de las emociones y la expulsión de aquello que no podemos digerir emocionalmente.

Una de las alteraciones que se producen como consecuencia de conflictos emocionales es el síndrome de intestino irritable.

El síndrome de Intestino irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal recurrente, de etiología desconocida, caracterizado por dolor o malestar abdominal asociados con alteraciones de la defecación y frecuentemente distensión abdominal(vientre hinchado).

El dolor abdominal mejora al defecar. Los cambios en el hábito defecatorio pueden consistir en diarrea, estreñimiento Estos síntomas pueden presentarse de forma continua o discontinua pero siempre tienen un curso prolongado.

Toda alteración del intestino supone una alteración de la serotonina, y la aparición de depresión, desanimo, falta de energía, apatía, etc.

colon irritable

 

Pongamos atención a los alimentos aconsejables y desaconsejabas para el intestino irritable.

El tratamiento más adecuado seria evitar algunos alimentos que se definen como FODMAP

Las iniciales FODMAP corresponden a su significado en inglés: Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides And Polyols, lo que se traduce al castellano como oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables. Todos estos productos pertenecen al grupo de los hidratos de carbono sencillos o de cadena corta, y se caracterizan por no ser digeridos totalmente en el intestino. Debido a ello avanzan por el mismo hasta la zona del colon, donde se encuentra la probiota intestinal. Todo el maremágnum de microorganismos del colon se alimenta de estas sustancias por medio de reacciones de fermentación, lo que origina gases, que provocan distensión abdominal, meteorismo, etcétera.

Las personas que padecen colon irritable poseen cierta intolerancia a estas sustancias presentes en muchos alimentos de consumo habitual. Por ello, los principios de la dieta FODMAP, que todavía están siendo estudiados, postulan que, si se eliminan de la alimentación diaria estos productos, la sintomatología del síndrome del intestino irritable podría llegar a desaparecer.

 

Algunos alimentos desaconsejables son:

Fructosa (edulcorantes, concentrado de frutas, zumos, miel, sirope de maíz)

Lactosa (leche, quesos)

Fructanos ( Cereales, trigo y centeno en grandes cantidades)

Galactanos, legumbres ( alubias, garbanzos y lentejas)

 

También os adjunto el link de un articulo de la Revista Española de Enfermedades Digestivas, para que conozcas la importancia para restablecer la flora de los prebioticos, probioticos y simbióticos.

Y un enlace en youtube donde os explica como realizar de manera casera probioticos.

Pero no olvidemos que nuestra nutrición no es solo física, también es emocional, por lo tanto la estrategia que propongo tiene varias ramas:

1-Cuidar la nutrición emocional. Procurar buenas emociones.

Cómo digiero las emociones que experimento?

Expulso lo que no me conviene o lo retengo?

Resuelvo o retengo?

2-Cual es mi nutrición física?

Hidratos de carbono

Proteinas

Grasas

3-Qué ejercicio físico hago diariamente o semanalmente?

Para los más perezosos/as, recordarles que sería conveniente por lo menos tres veces a la semana o 30 minutos diarios.

Revista Española de Enfermedades Digestivas

versión impresa ISSN 1130-0108

Rev. esp. enferm. dig. v.99 n.11 Madrid nov. 2004

A.S. Peña

Siguiendo con el interés por la Psicología y sus avances, incluiremos la importancia de la alimentación y su influencia en el funcionamiento del cerebro.

Psicologia-y-alimentacion

Comer algunos alimentos de manera continuada significa someternos a una situación de estrés, con la consiguiente alteración del sistema nervioso autónomo.
Patatas fritas, coca-cola, pasteles, galletas, todo tipo de harinas refinadas, lácteos para los adultos, pasta, cereales en exceso, azúcar, etc.
No solo es importante lo que comemos sino la frecuencia con la que ingerimos. Tendremos en cuenta estos dos factores, la calidad y la frecuencia.
Cada vez que comemos nuestro aparato digestivo convierte el alimento en glucosa y la lanza al torrente sanguíneo. El páncreas se encarga de producir una hormona llamada insulina, necesaria para conducir la glucosa a las células y producir energía.
La consecuencia de la ingesta continuada es la producción constante de insulina. La insulina tiene la misión de conducir la glucosa al interior de las células y de esta manera alimentarlas. Pero si nuestra ingesta es repetida a lo largo del día, y está basada en carbohidratos refinados, los cuales carecen de vitaminas, minerales y solo contienen calorías vacías, nuestras células, carecerán de nutrientes. Seremos personas con carencias, desvitalizadas y desmineralizadas, con sensación de agotamiento, fatiga, con dificultades para pensar y tomar decisiones, sin motivación, tristes y depresivas.
Si ingerimos continuamente, el páncreas estará constantemente trabajando, produciendo un exceso de insulina, hiperinsulinemia e hiperglucemia, con un aumento continuo de glucosa en sangre. Por lo tanto, tendremos un páncreas trabajando sin parar, y ya sabemos lo que ocurre cuando no dejamos de trabajar, nos agotamos. Al páncreas le ocurre lo mismo, se agota, y al tiempo las células crean una resistencia a la insulina. “Tenemos suficiente insulina, ya no queremos más, dicen las células”. Parte de la glucosa se queda en sangre. Por lo tanto, creamos un terreno adecuado para la producción de enfermedades metabólicas como: diabetes tipo II, hiperactividad, hipertensión, arterioesclerosis, ansiedad, falta de concentración, mal humor, fatiga, falta de motivación, depresión, obesidad, dificultad para tomar decisiones, etc.

Una de las sugerencias es controlar la ingesta entre comidas y reducir las comidas a tres: desayuno, comida y cena.

Comidas que estén compuestas de proteínas, hidratos de carbono y grasas ( omega 3).

Elena Guerrero
Psicóloga Clínica